Los hogares abiertos se encuentran en estos momentos en franco retroceso, siempre existirá ese cliente que sabe lo que quiere y frente a conceptos como rendimiento o eficiencia antepone la fascinación del fuego directo y el crepitar de la leña.
En el hogar abierto, la parte más importante de la chimenea abierta o chimenea francesa, la leña arde libremente trasmitiendo calor radiante a su alrededor. La visión del fuego genera en el ser humano propiedades casi hipnóticas que compensan ese escaso 15% de rendimiento frente al 80% de los hogares cerrados.
Un hogar abierto necesita más de 400 m3/h de aire mientras que un hogar cerrado entre los 35-60 m3/h. Es decir, más de 6 veces. Un salón de 30 m2 (unos 75m3 de volumen) con hogar abierto necesitaría renovar su aire cada 12 minutos.
La fascinación del fuego supera estos razonamientos anteriores, y para esos clientes ofrecemos esta serie de hogares abiertos que clasificamos en tres grupos según el material en que están fabricados:
ACERO
FUNDICION
REFRACTARIO
