PRINCIPIO
DE FUNCIONAMIENTO
La
estufa utiliza como combustible el pellet,
constituido por pequeños cilindros de material leñoso prensado,
cuya combustión se gestiona electrónicamente.
El calor producido por la combustión se transmite principalmente
al agua y, en una pequeña parte, por irradiación, al local donde
está instalada la estufa.
El depósito del combustible está ubicado en la parte alta de la
estufa.
El rellenado del depósito se realiza a través de la tapa,
situada en la parte posterior del tope.
El combustible (pellet) se recoge
del depósito de almacenaje (A) y, a través de una cóclea (B)
activada por un motorreductor (C), se transporta al crisol de
combustión (D).
El encendido del pellet se lleva a cabo a través de aire caliente
producido por una resistencia eléctrica (E) y aspirado en el
crisol a través de un ventilador centrífugo (F).
El aire para la combustión se recoge en el local (donde ha de
estar presente una toma de aire no directamente conectada a la
estufa) del ventilador centrífugo (F).
Los humos producidos por la combustión se extraen del hogar a
través del mismo ventilador centrífugo (F), y se expulsan por la
boca (G) ubicada en la zona baja de la parte trasera de la estufa.
Las cenizas caen en el cajón (H) desde donde se han de recoger.
El agua contenida en la estufa se calienta y la bomba que
incorpora la estufa la envía al sistema de calefacción.
La
estufa tiene el vaso de expansión cerrado y la válvula de
seguridad sobrepresión incorporada.
La cantidad de combustible, la extracción de humos/alimentación
aire comburente, y la activación de la bomba, se regulan a
través de ficha electrónica con el fin de obtener una
combustión de alto rendimiento.
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